Infecciones vaginales

El área genital femenina es una de las zonas más delicadas de la mujer por sus características anatómicas y fisiológicas, que pueden ser fácilmente alteradas e incidir negativamente. La flora vaginal normal es un ecosistema dinámico que puede alterarse con facilidad. Para prevenir infecciones, la vagina cuenta con los siguientes mecanismos de defensa naturales:

  • Barrera física
  • Barrera química o inmunológica
  • Flora endógena


  • La barrera física no es más que la compuesta por las capas celulares superpuestas (normalmente hay unas 40) que, al descamarse en su proceso de renovación y regeneración, arrastran de forma mecánica los microorganismos que encuentren a su paso. Los anticuerpos presentes en la mucosa vaginal pueden actuar de forma inespecífica y específica y son la barrera química o inmunológica.

    La flora endógena (bacilo de Döderlein) hace que haya una competencia por el espacio y la formación de ácido láctico, produciendo una disminución del pH vaginal que impide el crecimiento de ciertas bacterias patógenas.

    Las secreciones vaginales tienen una composición que incluye moco cervical y secreciones transudadas a través de la pared vaginal, y su cantidad varía con la edad, la fase del ciclo menstrual, la excitación y la actividad sexual, los contraceptivos, embarazos, frecuencia y estado emocional.

    Las secreciones vaginales normales se caracterizan por ser:

  • Inodoras.
  • Claras o blancas.
  • Viscosas.
  • Homogéneas o algo floculentas con elementos aglutinados.
  • pH ácido < 4,5.
  • No fluyen durante el examen del espéculo.
  • La vagina mantiene un nicho ecológico dinámico cuya flora se ve influenciada por el nivel hormonal que varía según la edad y la gestación.


  • La flora colonizante habitual de la vagina forma un ecosistema capaz de cumplir con el rol de evitar el sobrecrecimiento de microorganismos patógenos y potencialmente patógenos: al producir ácido láctico, mantienen un pH vaginal entre 3.5-4.5 y compiten por el espacio con las bacterias que quieren colonizar el medio.

    La alteración del ecosistema como consecuencia de procesos infecciosos de origen endógeno o exógeno, da lugar al incremento del pH y de la flora gram negativa facultativa y anaerobia (excepto en la vulvovaginitis candidiásica) desencadenando las vaginitis específicas e inespecíficas, las cuales constituyen una de las causas más frecuentes de consulta ginecológica.

    Síntomas

  • Ardor al orinar
  • Irritación y picazón del área genital.
  • Dolor durante las relaciones sexuales.
  • Inflamación
  • Leucorrea, incremento del flujo vaginal.
  • Olor vaginal.